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¿Puedo entrenar si tengo una lesión? Cómo adaptar tu entrenamiento
Cuando aparece una lesión, una de las primeras preguntas que nos hacemos es: ¿tengo que dejar de entrenar por completo?
La respuesta no siempre es sí.
Según el tipo de lesión, su evolución y las indicaciones del profesional sanitario que la esté tratando, puede ser posible mantener cierta actividad física adaptando el entrenamiento a las necesidades y limitaciones de nuestro cuerpo.
La clave está en entender que entrenar con una lesión no significa entrenar como si no existiera.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de tu médico, fisioterapeuta u otro profesional sanitario. Sus indicaciones son siempre la referencia.
Una lesión no tiene por qué significar dejar de moverse
Cuando nos lesionamos, es normal pensar que hay que parar toda la actividad física. En algunos casos será necesario descansar o limitar determinados movimientos; en otros, el profesional sanitario puede indicar que es posible mantener ciertas actividades o trabajar otras zonas del cuerpo.
Por eso, lo primero es saber qué podemos hacer y qué debemos evitar.
Adaptar el entrenamiento es entrenar de otra manera
Si una parte del cuerpo necesita reducir su carga, podemos modificar nuestra sesión. Siempre dentro de las indicaciones recibidas, podemos trabajar otras capacidades o movimientos que no interfieran con la recuperación. Por ejemplo:
- Movilidad de zonas no afectadas
- Fuerza de otras partes del cuerpo
- Control corporal
- Técnica
- Coordinación
- Trabajo de core, cuando esté indicado
- Ejercicios específicos recomendados por tu profesional sanitario
No se trata de buscar la forma de «entrenar alrededor» de la lesión a cualquier precio, sino de adaptar la actividad a lo que nuestro cuerpo puede hacer en ese momento.
Escuchar al cuerpo es parte del entrenamiento
Cuando entrenamos habitualmente, es fácil querer mantener nuestro nivel y seguir haciendo los mismos ejercicios. Pero durante una lesión toca cambiar las expectativas.
Quizá durante unas semanas no puedas hacer una figura que antes te salía sin problemas. Eso no significa que estés retrocediendo. El objetivo puede ser, simplemente, seguir activo dentro de unos límites adecuados y favorecer una recuperación progresiva.
El dolor no es algo que haya que aguantar
Una de las ideas más importantes: el dolor no es la prueba de que el entrenamiento está funcionando.
Si un ejercicio provoca dolor o empeora los síntomas, presta atención a esa señal y consúltalo con el profesional que lleva tu seguimiento. Sobre todo con una lesión, no conviene aplicar por tu cuenta la idea de «si duele, es porque estoy trabajando».
Cada lesión es diferente.
¿Y puedo seguir haciendo pole dance?
Depende. No existe una respuesta universal, porque no todas las lesiones son iguales: una persona puede tener permitido hacer ciertos movimientos mientras otra, con una lesión aparentemente similar, necesita limitar más su actividad.
Por eso, antes de volver al pole dance o de cambiar tu entrenamiento, sigue las recomendaciones específicas del profesional sanitario que conoce tu lesión. A partir de ahí, el entrenamiento puede adaptarse: reducir la intensidad, modificar ejercicios, evitar determinados movimientos o trabajar otras capacidades.
Entrenar también es saber cuándo parar
El descanso forma parte del entrenamiento y, durante una lesión, todavía más. Adaptar una sesión o decidir no hacer un ejercicio no es perder el tiempo: es respetar el momento en el que se encuentra tu cuerpo.
La progresión no siempre consiste en hacer más. A veces consiste en hacer lo adecuado para poder volver a hacer, más adelante, lo que ahora no puedes.
Tu entrenamiento puede cambiar, pero no tiene por qué desaparecer
Una lesión puede obligarnos a cambiar temporalmente nuestra forma de entrenar. Puede ser frustrante no poder hacer tus figuras habituales, pero también es una oportunidad para trabajar aspectos a los que normalmente prestamos menos atención: técnica, movilidad, control, fuerza o coordinación, siempre que sean adecuados para tu situación.
Y cuando llegue el momento de volver a los movimientos que habías dejado, lo harás de manera progresiva y siguiendo las pautas correspondientes.
Entrenar respetando nuestros límites
En Pole Dance León creemos que entrenar no consiste en ignorar las señales del cuerpo para conseguir un objetivo, sino en conocer nuestros límites, respetarlos y adaptar el entrenamiento cuando sea necesario.
Si tienes una lesión, habla primero con el profesional sanitario que la está tratando y sigue sus indicaciones. Después, cuéntanoslo antes de la clase y adaptaremos el entrenamiento a lo que sea adecuado para ti.
No siempre tienes que dejar de entrenar. A veces, simplemente, necesitas entrenar de otra manera.